Si preguntas a cualquiera que haya hecho el Camino Inca clásico cuál fue el día más duro, la respuesta será casi siempre la misma: el segundo. Es la jornada que todos recuerdan, la que más se teme antes de partir y la que da la mayor sensación de logro al completarla. Aquí verás exactamente por qué el segundo día concentra la mayor exigencia de toda la ruta y cómo afrontarlo de la mejor manera.
El ascenso al paso de Warmiwañusca
El corazón de la dificultad del segundo día es el ascenso al paso de Warmiwañusca, conocido como el Paso de la Mujer Muerta. Es el punto más alto de todo el recorrido, a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, y alcanzarlo implica una subida larga y sostenida desde el campamento de la primera noche.
Este ascenso combina dos factores que se potencian entre sí: una pendiente pronunciada por escalinatas de piedra y una altitud creciente donde el aire tiene cada vez menos oxígeno. Esa mezcla es la que convierte esta subida en el mayor reto físico de la caminata.

Por qué la altura hace la diferencia
Lo que hace tan duro este día no es solo la subida, sino hacerla en la zona más alta de la ruta. A esa altitud, cada paso cuesta más porque el cuerpo recibe menos oxígeno, y esfuerzos que a menor altura serían llevaderos se vuelven notablemente más pesados.
Es también el momento en que más se nota si la aclimatación previa fue suficiente. Quienes llegaron a Cusco con antelación para adaptarse a la altura suelen sobrellevar mejor este ascenso, mientras que quienes no lo hicieron sienten aquí, con fuerza, las consecuencias de la falta de aclimatación.
El descenso también pasa factura
Superar el paso no es el final de la jornada. Tras coronar Warmiwañusca viene un largo descenso hacia el campamento de la segunda noche, y bajar por escalinatas de piedra empinadas tiene su propia exigencia, esta vez para las rodillas y los muslos.
Después del esfuerzo de la subida, este descenso prolongado se siente en unas piernas ya cansadas. Por eso muchos caminantes coinciden en que el segundo día es agotador de principio a fin: primero por la subida a gran altura y luego por la bajada que castiga las articulaciones.

Cómo afrontar el segundo día
La estrategia clave para este día es el ritmo. En el ascenso, avanzar despacio y de forma constante, con respiraciones profundas y pausas frecuentes, es mucho más eficaz que intentar subir rápido y agotarse. No es una carrera, y llegar al paso lleva su tiempo sin importar el ritmo que lleves.
Los bastones de caminata son un gran aliado tanto en la subida como, sobre todo, en el descenso, porque reparten el esfuerzo y protegen las rodillas. Hidratarte bien, comer algo de energía en las pausas y confiar en el ritmo que marca el guía completan la fórmula para superar la jornada con éxito.
La recompensa tras el esfuerzo
Vale la pena recordar que, una vez superado el segundo día, lo más duro de la ruta queda atrás. Coronar el paso más alto genera una enorme sensación de logro, y los días siguientes, aunque tengan su exigencia, resultan considerablemente más llevaderos. El segundo día es el pico de dificultad, y también un punto de inflexión.
Cómo evitar el segundo día más duro
Si el reto del paso de Warmiwañusca te preocupa, conviene saber que no todas las versiones del Camino Inca lo incluyen. El Camino Inca corto 2 días recorre parte del sendero original sin acercarse a este paso de gran altura, evitando precisamente la jornada más exigente del recorrido clásico.
Para quienes sí quieren la experiencia completa y el desafío de coronar el punto más alto, el Camino Inca clásico 4 días ofrece justamente ese logro. Con buena aclimatación y el ritmo adecuado, el temido segundo día es un reto totalmente superable y una de las experiencias más memorables de la ruta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el segundo día es el más difícil?
Porque incluye el ascenso al paso de Warmiwañusca, el punto más alto de la ruta a más de 4.200 metros. Combina una subida pronunciada con la máxima altitud, lo que hace que el esfuerzo se sienta mucho más pesado que en otras jornadas.
¿Qué es el Paso de la Mujer Muerta?
Es el nombre popular del paso de Warmiwañusca, el punto más alto del Camino Inca clásico, a más de 4.200 metros. Se cruza durante el segundo día y es el mayor reto físico de todo el recorrido.
¿El descenso del segundo día también es duro?
Sí. Tras coronar el paso viene un largo descenso por escalinatas de piedra que castiga las rodillas, con las piernas ya cansadas de la subida. Por eso la jornada es exigente de principio a fin.
¿Cómo puedo superar mejor el segundo día?
Avanzando despacio y de forma constante en el ascenso, con pausas y respiraciones profundas. Los bastones ayudan en subida y bajada, y una buena aclimatación previa es determinante para sobrellevar la altura.
¿Hay una versión que evite este día?
Sí. El Camino Inca corto de 2 días no pasa por el paso de Warmiwañusca, por lo que evita la jornada más exigente. Es una opción para quienes prefieren no afrontar el punto más alto de la ruta.
